Sólo permanece viejo lo que se mira con ojos de ayer.
jueves, 22 de diciembre de 2011
19, 20 y contando
A 10 años, las huellas del horror permanecen, no se pueden quitar del imaginario social. Es que están encarnadas, como quien dice formando parte de uno mismo. Y eso es lo importante, haber aprendido a convivir con las marcas de la angustia sobre los cueros, porque inevitablemente forman parte de uno. Esas marcas pueden ser rojas de sangre viva, como pasó en la Plaza o en la Estación, o blancas TU PIEL, como las que me visten. En ambos casos se llevan para siempre, a donde sea que vaya uno. Un hermoso traje llevo de manchas blancas. Como el diseño salpicado de un dálmata, o de un simple helado de crema americana, pero en sentido contrario. Un hermoso traje llevan los de la Plaza y la Estación. El traje de mártires del pueblo, de uno que explotó hace 10 años y que, dormido hoy, va a volver mientras estemos pestaneando... en ambos casos las marcas se llevan para siempre, en ambos, también, pasaron 10 años, y en ambos nos permitieron crecer. Y, tanto uno como el otro, son historias a continuar.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
La palabra se quedó encarnada
en las puertas del afuera
envenenando el adentro.
Estalló en la carne misma
y la descompuso en una escamosa representación
Entonces,
de lo que se trata
es de empalabrar el silencio
de lo que se trata
es de empalabrar el silencio
De levantar diques de a-dicción
para inagotar el cuenco seco
con torrentes palabras.
La piel es la superficie
en que habita un mapa de palabras
indecibles en el mundo exterior
domingo, 28 de agosto de 2011
sabrosos sinsabores
me agoté de buscar sin poder hallar
cada sabor que hoy pasó por acá
las lenguas sangrantes de tanto rasgar
en la hondura de dulces besos
y amargos displaceres
cada sabor que hoy pasó por acá
las lenguas sangrantes de tanto rasgar
en la hondura de dulces besos
y amargos displaceres
sábado, 27 de agosto de 2011
Altivez de faro tenue
¿En qué momento capitulaste? ¿Por qué te rendiste ante la evidencia de no haber encontrado mi puerto?
Yo, en cambio, no dejé de buscarte. Desde que salí a la luz hasta que te dí a mí, no cesé jamás. Y ahora que te di (necesariamente en tu bahía), decido que ya no sos para mí, porque ya no sos vos. No puedo desplegar mis velas con quien se rinde ante la más leve brisa y busca su bálsamo en labios más fáciles de encontrar que los míos.
Si parece altivez, juro que es la que mantiene a un guerrero de pie, y no la de quien aparenta ser lo que no es.
Que es la misma que mantiene inalterable un faro en el mar.
Yo, en cambio, no dejé de buscarte. Desde que salí a la luz hasta que te dí a mí, no cesé jamás. Y ahora que te di (necesariamente en tu bahía), decido que ya no sos para mí, porque ya no sos vos. No puedo desplegar mis velas con quien se rinde ante la más leve brisa y busca su bálsamo en labios más fáciles de encontrar que los míos.
Si parece altivez, juro que es la que mantiene a un guerrero de pie, y no la de quien aparenta ser lo que no es.
Que es la misma que mantiene inalterable un faro en el mar.
sábado, 20 de agosto de 2011
Sinécdiques manos
Me tengo atrapado en mis manos
son más grandes que yo,
me quiero rebalsar
no puedo
¿no puedo?
Yo amo sinécdoques
pero a ésta no la aguanto
porque diquea
mi torrente
con muros (que pretenden ser) infranqueables
y siendo así
es sinéc di que espero derribar,
pregunta
¿me es necesario derribar?
respuesta
ésta sí, porque es de las que alzan barreras
de las que no dejan correr
Necesito rebalsar mis manos
para empezar a fluir
mojar mi seco lecho
y ser catarata en mi ser
son más grandes que yo,
me quiero rebalsar
no puedo
¿no puedo?
Yo amo sinécdoques
pero a ésta no la aguanto
porque diquea
mi torrente
con muros (que pretenden ser) infranqueables
y siendo así
es sinéc di que espero derribar,
pregunta
¿me es necesario derribar?
respuesta
ésta sí, porque es de las que alzan barreras
de las que no dejan correr
Necesito rebalsar mis manos
para empezar a fluir
mojar mi seco lecho
y ser catarata en mi ser
Dilema ontológico
Uno en una cápsula se conserva,
cristalizado
sin contaminar(se),
sin arriesgar(se),
sin cambiar nada de lo que uno es,
o al contrario y mejor dicho,
siendo cada vez menos.
Pero si pensamos que de transformaciones está hecho uno,
entonces de esto se sigue que
si uno mismo no (se) transforma
indefectiblemente no es.
Ergo, quizá el dilema se resuelva
rompiendo los cristales de la cápsula
y contaminándose un poco ahí afuera.
En ese afuera del que siempre nos infundieron temor
quienes querían que permanezcamos encapsulados.
cristalizado
sin contaminar(se),
sin arriesgar(se),
sin cambiar nada de lo que uno es,
o al contrario y mejor dicho,
siendo cada vez menos.
Pero si pensamos que de transformaciones está hecho uno,
entonces de esto se sigue que
si uno mismo no (se) transforma
indefectiblemente no es.
Ergo, quizá el dilema se resuelva
rompiendo los cristales de la cápsula
y contaminándose un poco ahí afuera.
En ese afuera del que siempre nos infundieron temor
quienes querían que permanezcamos encapsulados.
jueves, 21 de julio de 2011
La parte maldita
"y cuando finalmente me dé cuenta quién soy,
ya me habré escapado de mí"
Es una parte de yo, pero no es él en escencia. No es ontológico, sino construcción subjetiva. Me recorre de aquí hacia allá, reside en mi interior, me hace correr, me agita, me descontrola. Se emperra en salir, pero en su eterna impotencia me rompe en pedazos rotos.
Las pieles lasceradas son testimonio fiel de su existencia, de mi mortandad. El cuerpo descontrolado es el cuerpo que sabe, que lo sabe todo, pero no quiere hablar. Pero lo que no quiere hablar es un idioma de palabras, porque las palabras son el hogar de la razón, y porque su idioma no se llama razón sino sentidos.
Y así se manifiesta, con un dulce "me duele", un inocultable "me pica" y por qué no un valiente "me arde". Así se manifiesta un cuerpo que quiere negar su embotamiento. Es un cuerpo que atraviesa la vida con un dolor que no puede ocultar. Debe hacer un espectáculo de su dolor. Solo así puede transformarse en un cuerpo rebelde.
Pero... ¿rebelarse contra quién?
Si yo soy parte de él, si yo no soy sin él.
Si no existe "mi cuerpo" y "mi conciencia", sino YO (el espíritu en la materia)
Sin embargo, como cada tantos versos es bueno escuchar una sinécdoque, en todo des-orden de cosas es bueno que la parte se rebele contra el todo, y lo pueda partir en pedazos rotos, para que se rehaga un todo mejor.
ya me habré escapado de mí"
Es una parte de yo, pero no es él en escencia. No es ontológico, sino construcción subjetiva. Me recorre de aquí hacia allá, reside en mi interior, me hace correr, me agita, me descontrola. Se emperra en salir, pero en su eterna impotencia me rompe en pedazos rotos.
Las pieles lasceradas son testimonio fiel de su existencia, de mi mortandad. El cuerpo descontrolado es el cuerpo que sabe, que lo sabe todo, pero no quiere hablar. Pero lo que no quiere hablar es un idioma de palabras, porque las palabras son el hogar de la razón, y porque su idioma no se llama razón sino sentidos.
Y así se manifiesta, con un dulce "me duele", un inocultable "me pica" y por qué no un valiente "me arde". Así se manifiesta un cuerpo que quiere negar su embotamiento. Es un cuerpo que atraviesa la vida con un dolor que no puede ocultar. Debe hacer un espectáculo de su dolor. Solo así puede transformarse en un cuerpo rebelde.
Pero... ¿rebelarse contra quién?
Si yo soy parte de él, si yo no soy sin él.
Si no existe "mi cuerpo" y "mi conciencia", sino YO (el espíritu en la materia)
Sin embargo, como cada tantos versos es bueno escuchar una sinécdoque, en todo des-orden de cosas es bueno que la parte se rebele contra el todo, y lo pueda partir en pedazos rotos, para que se rehaga un todo mejor.
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